CERMI. Comité Español de Representantes de Minusválidos

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Protección de la Dependencia


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"Dependencia y envejecimiento no son conceptos intercambiables."

El gran reto de la política social 

Aunque en los últimos años, se viene ligando el fenómeno de la dependencia con el progresivo envejecimiento de la población, lo cierto es que la dependencia va ligada, de una u otra manera, a la discapacidad, porque es, precisamente, la falta de capacidad de una persona para realizar los actos esenciales de la vida ordinaria, y el hecho de que los entornos, las prácticas y las actitudes sociales no están concebidas para las personas con discapacidad lleven una vida independiente, lo que produce la situación de dependencia de aquélla respecto de otras.

Dependencia y envejecimiento no son conceptos intercambiables. Reducir la cuestión de la atención a la dependencia a la protección exclusivamente de personas mayores constituiría un reduccionismo inadmisible. Si bien el factor de la edad, del progresivo envejecimiento, ensancha la población en situación de dependencia, no es menos cierto que estas situaciones se pueden dar y, de hecho, se dan en todas las épocas de la vida de la persona. 

Cuando la dependencia se presenta en las primeras fases de la vida (nacimiento, infancia, juventud, etc.) la situación es más crítica para la persona y su entorno, pues puede prolongarse a lo largo de toda su vida, dándose situaciones de dependencia muy dilatadas en el tiempo. Centrar la atención a la dependencia única y exclusivamente en las personas mayores, por más importantes que estos segmentos de edad sean, constituiría una aproximación sesgada y limitada que el movimiento asociativo de la discapacidad no sólo no puede hacer suya, sino que impugna como incorrecta, injusta y desenfocada.

Por ello planteamos el reconocimiento de la dependencia como una nueva contingencia susceptible de ser protegida por el sistema de protección social, en la que la cobertura se configure no como la respuesta a un problema (el envejecimiento de la población, fenómeno que, sin duda, plantea retos para los sistemas de protección social y no solo en el entorno de la dependencia), sino como un derecho que tienen las personas. 

La atención a la dependencia es mayor reto para la política social en los próximos años. De la respuesta que demos a ese desafío dependerá la calidad, la equidad y la viabilidad de nuestro sistema de protección social.

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